martes, 1 de junio de 2010

Tejiendo el futuro con hojas de palma


Desde hace cuatro años, las mujeres de Yaurenda, en el chaco tarijeño, aprendieron que su habilidad para tejer artesanías con las hojas de palma podría transformarse en un buen negocio y en una fuente importante de ingresos Reciben el apoyo de la Fundación PUMA.


· Redacción
Las prolongadas sequías que afectan casi año tras año el chaco tarijeño mermaron la producción agrícola de la comunidad guaraní Yaurenda, ubicada en la provincia O’Connor del departamento de Tarija, obligando a los hombres a emigrar para “buscarse la vida” en otros lugares y enviar dinero para el sustento de sus familias, y a las mujeres a asumir un nuevo protagonismo.
Desde hace cuatro años, una representante de esta comunidad recorre ferias nacionales e internacionales exponiendo vasijas, joyeros, adornos de mesa, posavasos y otras artesanías hechas con hojas de palma cuyo pulcro acabado refleja que están hechas con destreza, delicadeza y mucha paciencia.
“Años antes no podíamos hacer, ni mejorar nuestra artesanía. Con el tiempo hemos mejorado mucho. Algunas socias hacían dos, otras uno, otras tres… dependiendo de lo que podían hacer. Ahora podemos hacer más. Antes no podíamos mejorar la calidad de nuestras artesanías; no eran así”, dice Angela Tauque, mientras ofrece sus productos a los asistentes a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra realizada en abril en Tiquipaya, Cochabamba.

AMPLIACIÓN
DE MERCADOS
La producción de artesanías era una actividad a la que se dedicaban las mujeres de la zona, pero sólo las vendían a los turistas que visitaban el lugar.
Hace cuatro años, como parte de un proyecto desarrollado por la Fundación Protección y Uso Sostenible del Medio Ambiente (PUMA), las mujeres de 13 comunidades vecinas comenzaron a recibir capacitación y asistencia técnica para mejorar su calidad y se organizaron para aumentar su producción ya que el proyecto contemplaba la ampliación de mercados.
“Ellos”, dice Angela Tauque, “buscan el mercado donde poder vender. La plata que nos sale lo volvemos a llevar a nuestra comunidad y lo repartimos con las socias. Ellos buscan mercado y nosotros vamos a vender”.
“Esta es una de las iniciativas más exitosas que tenemos. Han consolidado una asociación de mujeres tejedoras de palma, la Asociación Tembiaporenda, cuya mano de obra es excelente y está en los mercados internacionales y nacionales con rotundo éxito por sus características, sus colores y el tejido muy durable”, afirma a su turno Verónica López, responsable de Gestión de Recursos de PUMA.
Actualmente son más de 30 asociadas, pero el beneficio alcanza a casi 50 familias. El proyecto ha conseguido incorporar a los esposos en la recolección de la palma, que abunda en el lugar.

BENEFICIO COMÚN
Desde su creación, hace más de seis años, PUMA viene canalizando recursos para el desarrollo de capacidades en comunidades indígenas y campesinas, y apoyo a asociaciones productivas de carácter comunitario para generar emprendimientos o iniciativas de carácter productivo, básicamente en tres áreas: bosques y tierras forestales para el aprovechamiento de recursos maderables y no maderables; los recursos de la biodiversidad en flora, fauna silvestre y la recuperación de recursos genéticos; y emprendimientos vinculados al manejo de recursos hídricos con enfoque de cuenca.
A través de 90 proyectos estamos trabajando en más de 600 comunidades en los nueve departamentos de Bolivia, en 54 provincias y más de 70 municipios de distintas ecorregiones, permite generar alternativas económicas y de conservación. Tiene más de 15 mil familias involucradas en estas iniciativas, que mantienen su recurso natural haciendo un uso productivo.

SOSTENBILIDAD, EL RETO
¿Qué tiempo toma hacer una vasija? “Una canasta lo hacemos en una semana, o dos, porque también tenemos que cocinar y más”, sostiene Tauque al graficar la recarga de trabajo que supone para ellas combinar la producción artesanal con el cuidado de los hijos y la atención de sus hogares.
Pero no importa. Lo esencial es que se han constituido en un nuevo sostén económico de sus familias. “Nos está yendo bien. Ojalá que sigamos y que nos sigan apoyando buscando mercado para vender. Esto para bien de nuestra familia. Usted sabe muy bien que la plata no alcanza para nada y de ahí sale para comprar útiles para nuestros hijos que están en la escuela”.

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